sábado, 25 de agosto de 2012

Mein Kampf: discurso desde el delirio

Como ya acordamos que este blog también estaba pensado para hablar sobre nuestras impresiones al respecto de los libros que leemos, me gustaría compartir con vosotros mis pensamientos y reflexiones acerca del último libro que he leído. Algunos lo conocen como la Biblia del Diablo, otros como el testimonio escrito de un demente, de un terrible error de la Humanidad. Ambas opiniones no están para nada desencaminadas. Estoy hablando del nefando Mein Kampf, escrito por Adolf Hitler. El libro ha estado desde el final de la guerra bajo el control estricto del Estado de Baviera, pero como los derechos de autor han expirado recientemente, han aparecido nuevas ediciones disponibles al público. Es una de estas últimas ediciones la que yo he adquirido.



El libro es, en sí mismo, una terrible y caótica amalgama de todos los temas posibles dispuestos de la manera más desordenada y peregrina posible. La obra aspira a ser un texto sagrado, manual de biología, libro de historia, autobiografía, y todo lo que una mente enfermiza pueda imaginar. El estilo es descuidado en su forma, pero no francamente deficiente. Se puede decir que la manera en que está escrito el libro es aceptable, pero tampoco es como para elogiarla, ni mucho menos. La mayor parte del contenido es bastante previsible, y sumamente desagradable. El racismo (no solo antisemitismo, cabe decir) está presente a lo largo de todo el libro y siempre es la causa última del pensamiento hitleriano. Y, desde luego, es de los peores racismos imaginables y se debe, sobretodo, a un ego desmesurado y a una soberbia equiparable a la de Lucifer. Ahora bien, algunos de los análisis que Hitler hace respecto al desarrollo de la Primera Guerra Mundial, sus causas y sus consecuencias, son increíblemente acertadas. Muchos de los historiadores actuales coincidirían con ese análisis. Para empezar, sorprende la comprensión que Hitler tiene acerca del tema de los nacionalismos que se daban en el antiguo Imperio Austro-Húngaro. También se halla en desacuerdo con varias decisiones del Kaiser Guillermo que, inevitablemente, condujeron a la derrota de Alemania en la Gran Guerra. Estas decisiones que Hitler reprocha son:

  1. La determinación del Kaiser de convertir Alemania en una gran potencia colonial a costa de enemistarse con Inglaterra, en vez de promover la paz con dicha potencia comercial,
  2. Haberse enemistado con Rusia por defender los intereses austriacos, cuando el viejo imperio zarista todavía podía aportar algo al naciente Reich alemán, y
  3. Haberse aliado con Austria-Hungría, ya que este imperio había entrado en franca decadencia desde hacía mucho tiempo y lo único que podía suceder era que, en su estrepitosa caída, arrastrase a Alemania tras de sí hacia la perdición, como efectivamente pasó.

Como he dicho, la mayoría, por no decir la totalidad de los historiadores contemporáneos, aceptarían estos tres puntos como causas que al larga provocaron la derrota alemana en la Gran Guerra, lo cual es inquietante.

Otra cosa que he descubierto leyendo este libro (en consonancia con la lectura de una obra económica que os recomiendo encarecidamente a todos, Camino de Servidumbre, de F. A. Hayek) son los aún más inquietantes orígenes socialistas del nazismo (no en vano el nombre completo es Partido Nacional Socialista Obrero Alemán). Hitler se muestra increíblemente comprensivo con el movimiento obrero e incita constantemente a los trabajadores y sindicalistas a rebelarse contra sus patronos. El punto de vista de Hitler con respecto a la burguesía alemana es de profundo desprecio. Considera que se han dejado influir por los valores ingleses y se han vuelto displicentes, por no mencionar que habla constantemente de la influencia judía sobre el capitalismo. Hitler admira, pues, el valor obrero, pero cree que el marxismo los está engañando para que se enfrenten innecesariamente con la nación, cuando esta no es su enemiga. Lo preocupante es que Hitler no desprecia el marxismo per se, sino que sólo le desagradan dos cosas fundamentales:

  1. Los orígenes judíos de Marx, creador de la doctrina.
  2. Todos los valores de origen liberal, no intrínsecamente socialistas, que el marxismo ha ido asimilando hasta llegar a la socialdemocracia: el internacionalismo y la democracia.
La conclusión de Hitler es que el marxismo es un odioso complot judío (¡sorpresa!) que trata de reconducir y pervertir el movimiento obrero con fines a instaurar el "capitalismo judío internacional" (son palabras textuales). Hitler habla de que al pueblo hay que otorgarle sus demandas: educación y sanidad estatales (pública), un mayor bienestar y seguridad en el trabajo, eliminación del paro, una mayor justicia social, etc, etc; y puedo asegurar que en esto Hitler, tal y como se refleja en el libro, lo dice de corazón. Su pensamiento se justifica en que, cuando el pueblo obtenga lo que pide, se mostrará propenso a seguirlo (que es lo que Hitler quiere de verdad, recordemos que los totalitarios buscan el apoyo total del pueblo que gobiernan). De esta manera, se puede decir que el nazismo, más que nacional-socialismo, es socialismo alemán puro, en el sentido de que es la expresión última a la que el socialismo llegaría a ser inevitablemente en Alemania al desarrollarse en el ambiente de intenso militarismo y nacionalismo prusiano tradicional. En palabras de un marxista alemán anterior a la Primera Guerra Mundial, Paul Lensch, "el Estado [alemán] ha experimentado un proceso de socialización, y la socialdemocracia ha experimentado un proceso de nacionalización".


Poco más se puede decir acerca del libro, pues la mayor parte es, como he dicho, previsible. Hitler expone su nefasta teoría racial, que conducirá a todo cuanto ya sabemos, pero no hay mucho más de lo que hablar al respecto. Aunque si me preguntáis cualquier cosa podría intentar explicaros en concreto lo que sea, y también me ofrezco a debatir algunos de los puntos que he presentado, algo a lo que siempre estoy dispuesto.
En resumen, Mein Kampf es una lectura despreciable y muy desagradable, pero que os recomiendo a todos para que sepáis exactamente qué errores no cometer, para que el pasado no pueda repetirse. Lo único que puedo decir más al respecto es que, durante toda la lectura, mi único pensamiento era: "¿Cómo demonios llegó este tío al poder, si este libro es, efectivamente, un discurso desde el delirio?"

4 comentarios:

  1. Buen artículo. Yo tambien tengo el libro pero la verdad es que no me he leido más que unas pocas páginas. En cuanto a lo de que Hitler tuviera posturas proximas al socialismo, creo que dentro de su delirio no tenia muy claro ni de cuales eran sus ideas sociales, lo único que tenía claro eran sus ideas racistas. Por cierto, sobre Hitler recomiendo la película "Hitler, el reinado del mal"

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    1. La película la he visto como unas tres veces. Magistral. El único defecto que le encuentro es que los actores no se parecen para nada físicamente a sus personajes, lo cual me desconcertó bastante.

      Un saludo

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  2. OOOOH~ hace tiempo que quiero leérmelo pero en la biblioteca no está y soy bastante pobre xDDD pero la verdad es que me encantaría leerlo sí, desde que lo vi mencionado en un libro *^*

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  3. Una pregunta, ¿lo has leído? Porque pareciera que no... Y si lo has leído ha sido con pre conceptos armados, prejuicios y muy influenciada en la propaganda post guerra de los vencedores.
    Saludos e investiga más...
    "Hay que pensar más con el cerebro propio, y no tanto con el ajeno..."

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